31

Sangre joven, fresca,
risa franca,
vida al tope
hasta que las velas ardan.
Grandes pasiones
que duran días,
amores inménsos
y odios explosivos.
Si la vida es breve
la juventud lo es más,
pero igual mueve al mundo
en su brevedad.
Te saludo divina juventud,
de todo eres motor y cambio,
y confiando ciegamente en tí,
elevo mi copa esperanzado.
32

Mientras me invade mansamente
este olor a pizza con faina,
el perfume de horno,
el aroma de leña.
Mientras la lluvia de pimienta
prepara mi bocado
y mi jarra de cerveza helada,
se termina.
Mientras disfruto
y comienzo a degustar
este placer mundano.
Mientras todo sucede
pienso con que poquito
los simples,
solemos contentamos.
33

El Mago,
con su sonrisa intemporal
desde la foto Silva
Made in Uruguay,
emblema místico tanguero
en la pared del bolichón del bajo,
casi parece hacerme una guiñada cómplice,
cuando me tomo el penúltimo trago.
(Yo también sonrío.)
La figura inmensa del travesti, falso cuerpo voluptuoso de mujer apoyado en el mostrador bebiendo una copa, no tendría nada de raro a simple vista de no ser por la peluca apoyada en el banquito y la bocha pelada que delata que bajo esa cáscara de tules, existen sorpresas no previstas. (Grabo esa cara tramposa para no cometer una gruesa equivocación en el futuro)
El fiolo revolcó de un cachote
a su mina explotada
que quedo lloriqueando en el piso,
más no pudo terminar su faena
porque la mujer de su mujer
- la otra lesbiana –
le metió veinticinco centímetros
de acero alemán
(cuchillo carnicero Solingen filo extra)
en la buzarda fofa,
sin siquiera pestañar,
sin una duda.
(Lo hice por amor,
nos confesaba luego,
antes que la cana la llevara.)
36

"Vea cachafaz"
-dijo con voz pastosa el borrachito-
"yo, para que vea"
-y entreparó la dialogada
para dar una pitada fuerte al faso-
"no soy de andar con mucha parla"
-y dio un paso atrás-
"Yo, para que entienda mejor
"cuando sé que tengo razón la tengo y basta"
-y se secó el bigote con la zurda-
"asi que déjese de hablar bobadas"-
y ante el asombro de todos,
de la nada sacó un revolver 38-
"y de última vayase usté
a la puta madre que lo parió" dijo,
y le vació el cargador como si nada.
¿Las va a dejar que se maten? preguntaba el mocito fifi asombrado al bolichero mirando la brutal pelea de aquellas yiras, sin valor para entreverarse en la movida. "¡Coño", - razonó Manuel medio en voz alta -estas putas si se quieren matar... ¡joder!, pues que se maten!" y siguió se
cando los vasos como siempre. El alboroto cada vez era mayor. No aparecieron naifes ni bufosos y la cosa quedo solo por eso: Dos yiras borrachas llorando despeinadas, ni una gota de sangre, solo el desorden y el mocito fifi que las miraba.
38

En la mesa mas lejana,
apartada del remolino de pasiones,
en la penumbra del rincón
y aun asi en medio de todo,
Ramiro el escritor
nos robaba escenas cotidianas
de nuestras pobres vidas de bohemios
sin jamás pagar nada.
Solo en ocasiones intercambiando,
nos dejaba leer sus historias bolicheras,
o cuando estaba bien mamado
las recitaba arriba del mostrador
iluminado por el tubo luz de los cigarros
agarrando la hoja con la izquierda
y aguantándose los lentes con la diestra.
(El querido gallego por detrás
lo sostenía como podía de la cintura,
para que nuestro poeta y narrador
no terminara
de jeta en el piso entre la mugre
y aun asi siempre en medio
Quedaba KO por unanimidad cañera con vermout
y podía contarle usted hasta cien
que allí quedaba
más que desmayado, comatoso.
Nuestro vate despertaba en su cama de pensión
sin saber nada
sin recordar sus peripecias
llevado por los brazos cariñosos
de algunos vivenciales compinches de la noche.
Fue como un rejucilo en la noche serena
en medio de los tangos
el alcohól, la cocaína y el tabaco.
Se vieron los malevos
Ventarrón y Barranco
y sin cruzar palabras
por cuentas pasadas,
los facones volaron
brillando entre chasquidos,
vidrios quebrados,sillas rotas,
vidrios quebrados,sillas rotas,
los histéricos gritos de las putas
Y antes que la cana apareciera
y los pitos chiflaran apaléo,
un barbijo vermellón
le quedo al Ventarrón en el cachete
y una mancha roja oscura
aparecía en el pecho de Barranco
que moría.
(El matador no ofreció resistencia
porque era conocido del Juéz de la Primera,
que se encamaba con una de sus minas,
sin pagar, a cuenta de la casa,
como caja de ahorro de favores
para usar cuando la ocasión lo ameritara.)
Se aparecieron por el bajo
sin avisar y sin mentarse,
entraron al boliche mas jodido,
al que tenia peores credenciales
y antes que nadie pudiera provocarlos
apoyaron un pie sobre la silla,
pusieron a llorar a sus guitarras,
y cantaron como cantan los zorzales.
Hasta el más duro se les quedo mirando.
"¿Quién es el gordito?, pregunto la Rosa
arreglándose la pintura en el espejo
y la Margó conocedora le batió:
"Gardel, se llama
y el otro me parece que Razzano."











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